Siempre el frío existe y persiste, Penetra en las comisuras de las almas rotas Entre los resquicios y los recovecos se encuentra perdida la sombra del viento, Entre el solitario ulular de las hojas suena la música del olvido ¿Puedes oír las campanas? No suenan, nadie las escucha Solo se siente, allí, entre la luz tenue y perdida, el frío que persiste.